De repente acordarse de la textura de un palo de escoba
de esos palos duros y fuertes de antes, de las escobas de paja - y D, dice que todavía no estamos, que no estamos casi, como digo yo, que todavía falta.
no sé cómo decir que el palo de escoba era suave pero hasta ahí, porque no se barnizaban, entonces tenían la suavidad de una madera lijada, lo justo.